Un viaje a origen de café y de investigación sobre cómo se hace la EUDR se suele imaginar una finca, una conversación con caficultores, reuniones con exportadores y apretones de manos.
Yo fui a Etiopía en octubre buscando eso. Quería comprobar si los caficultores necesitaban ayuda para cumplir la EUDR y cuánto cobraban de verdad por su café. No pisé ninguna finca. Lo que encontré fue otra cosa, y le ha dado a A Coffee & A Story más forma que cualquier visita de postal.
El plan inicial: café y EUDR
El plan era sencillo. Dos semanas, del 12 al 25 de octubre en las que podría visitar fincas de café en el sur, conversar con productores y con los exportadores que les compran. Llevaba mis pantalones de trekking del decathlon y mi mente bien abierta para aprender y escuchar sobre el cuello de botella de la EUDR en origen además de ver una finca de café en persona.
La situación de seguridad en las zonas productoras hizo imposible salir de Adís Abeba. Las personas con las que trabajaba me lo desaconsejaron así que el viaje se quedó en la capital.
Eso cambió a quién pude escuchar. En Adís están los exportadores, los proveedores que les suministran café, los laboratorios, la autoridad cafetera nacional (la ECTA) y los consultores. Los caficultores están a cientos de kilómetros.
Así que escuché sobre todo a quienes están en medio de la cadena. Y resultó que ahí estaba buena parte de lo que necesitaba saber.
La EUDR en origen: los datos eran la parte fácil
Con una exportadora etíope repasamos lo que pide la EUDR para su café: coordenadas de cada parcela, datos de la finca, el producto y la cosecha. Lo hicimos en una tarde, con una aplicación gratuita.
Lo que faltaba no era técnico:
- La aprobación de la ECTA. El exportador o el proveedor pide acceso, la ECTA envía los requisitos, se le entregan los datos y los revisa. Me hablaron de dos a cuatro semanas. Quien trata con la ECTA a diario dice que suele tardar más, y ahora todo el país está enviando datos a la vez.
- El paso a Europa. Según me explicaron, el sistema etíope no está conectado con el sistema de información de la UE. El operador europeo vuelve a introducir los datos en su declaración de diligencia debida.
- El calendario. Las coordenadas se toman una vez por parcela. La aprobación de la ECTA hay que repetirla.
La geolocalización sigue siendo un problema donde no hay móvil ni nadie que vaya a la finca. En una cadena organizada, los datos se reúnen rápido. Lo lento es todo lo que viene después.
¿Y quién paga ese después?
El precio de la EUDR según se va acercando el plazo
Esa misma exportadora me enseñó el presupuesto que le habían pasado para gestionar su cumplimiento. En agosto, el rango era de 2.500 a 4.000 dólares. En octubre, para el mismo trabajo, le pedían 3,5 millones de birr: unos 21.000 dólares al cambio de entonces.
El único cambio había sido la fecha. Las medianas y grandes empresas europeas tienen que cumplir a partir del 30 de diciembre de 2026, y quien vende el servicio lo sabe.
Otro exportador me contó su plan: pagar entre 500 y 2.000 dólares para cumplir y subir el precio a sus compradores entre 15 y 20 céntimos para cubrirlo.
Es una forma razonable de repartir el coste. Pero deja una pregunta sin respuesta: ¿cuánto de esa subida llega al caficultor?
Quién se queda el riesgo, y quién el precio
En Adís pude entender mejor cómo funciona la industria del café en Etiopía.
La ECTA fija cada semana un precio mínimo de exportación, ligado al mercado de futuros y al tipo de cambio. El exportador y el proveedor firman un contrato que la ECTA tiene que aprobar. A partir de ahí, el exportador puede comprar directamente al precio pactado.
Lo que no existe es un mínimo nacional para lo que se le paga al caficultor por la cereza. Un profesional del sector me dio una cifra que no he podido contrastar con fuentes públicas: de un café verde que se vende a unos 5 dólares, al productor le llegan entre 10 y 15 céntimos. Si se confirma, hablamos de un 2 o 3%.
Mientras tanto, el riesgo de la EUDR se queda con quien está en medio.
Si una parcela falla, el lote no entra en Europa, y quien lo había comprado es el exportador. Lo vimos también en los números del informe del ODI publicado el 16 de octubre: hasta el 60% de los pequeños productores etíopes podrían quedar fuera del comercio con la UE. El mismo informe recomienda apoyar a los agregadores de primera milla, los que ya conocen a los productores.
Conclusiones de mi viaje
La mayoría de relatos de viajes a origen enseñan la finca, la sonrisa y la taza. Rara vez enseñan el presupuesto que se multiplica por ocho, el expediente que espera en una oficina o el porcentaje que llega a quien cultiva.
No pisar una finca fue una decepción. También me obligó a mirar la parte de la cadena más técnica, que es donde se decide si un café entra en Europa y cuánto cobra quien lo cultivó.
Volví con menos certezas y con un proyecto más afinado. Tres cosas han cambiado en cómo lo planteamos:
- Los caficultores no van a pagar esto. Tienen razones de sobra. El coste tiene que asumirlo quien vende a Europa o quien compra en Europa.
- El valor no está en recoger datos. Está en revisarlos antes de que lleguen a la ECTA, en acompañar el proceso y en que el productor sepa qué está firmando. Un exportador me dijo que, en el programa que él conoce, el consentimiento del caficultor va implícito en la ficha de la finca. Eso nos preocupa.
- La confianza es el producto. Una exportadora me explicó que paga a sus caficultores por banco. Eso deja un registro del precio pagado. Si existe, se puede documentar, y es justo lo que le falta a la mayoría de fichas de trazabilidad.
El café de especialidad necesita menos épica de postal y más verdad sobre el terreno. Es lo que defendemos desde que escribimos sobre descolonizar el café y sobre la hipocresía del café con propósito. Si quieres saber cómo trabajamos, está en Sobre nosotros.
Fuentes
- ODI, *The case of EUDR in Ethiopia*, 16 de octubre de 2026: 60% de pequeños productores en riesgo; recomendación sobre agregadores de primera milla.
- Reglamento (UE) 2023/1115 (EUDR), EUR-Lex: plazo del 30 de diciembre de 2026 para medianas y grandes empresas.
- European Forest Institute, guía de la cadena del café etíope y la EUDR, julio de 2026.
- Conversaciones propias de ACAS en Adís Abeba, 12-25 de octubre de 2026 (exportadores, proveedor, laboratorio). Anonimizadas.
Estas son las historias que contamos.
A Coffee & A Story nace para que el café se cuente con la verdad por delante: origen, precio justo, trazabilidad real. Si compartes esta visión, acompáñanos.